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Para vender o comprar una vivienda necesitamos saber cuáles son sus medidas, y también cuando vamos a hacer una reforma, una mudanza, cambiar la decoración o, simplemente, contratar un seguro de hogar.
Medir una casa resulta absolutamente necesario cuando hay una compraventa en juego. Es la mejor forma de establecer un precio justo por metro cuadrado y de que el comprador conozca con exactitud de cuánto espacio podrá disponer.
¿Cómo saber las medidas?
El propietario de una vivienda puede conocer este dato leyendo las escrituras, donde figura la superficie que ocupa la vivienda, o también es posible solicitarlo al Registro de la Propiedad. En algunos casos, cuando se trata de construcciones antiguas, las medidas no siempre son exactas o no incluyen las terrazas.
Una manera rápida de conocer la superficie de una casa, tanto propia como ajena, es la web de la Dirección General del Catastro, dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda. En http://www.catastro.meh.es/ se pueden conocer los datos de forma gratuita y pública. Una vez en esa página se pulsa “Localizador de inmuebles”. Si no conocemos la referencia catastral, pulsamos “Por situación”, activamos “Localización” e introducimos los datos de la dirección de la vivienda. Pulsamos “Datos y consulta descriptiva y gráfica” y nos saldrán las medidas de cualquier vivienda, además de su cartografía. Son datos públicos y gratuitos.
Sin embargo, suele ocurrir que si consultamos el dato en las escrituras, en el Registro y en la web del Catastro, las cifras no coinciden. ¿Por qué? Porque no es lo mismo la superficie útil, que la superficie construida, que la superficie construida más los elementos comunes...
Conceptos que confunden
Conviene tener en cuenta que si somos los candidatos a comprar una vivienda lo que nos interesa conocer es la superficie que vamos a tener para vivir, pero si somos los vendedores nos conviene sumar los metros comunes. No se trata de engañar a nadie, pero sí de saber qué significa cada uno de los conceptos.
Superficie construida con elementos comunes. Incluye lo que es nuestra vivienda en sí, los metros que tenemos para vivir, más los muros perimetrales (o sea, los tabiques), más el porcentaje de las zonas comunes, pasillos, portales…
De ahí que en el Catastro podamos ver que una vivienda tiene 120 m2 y en las escrituras se quede sólo en 90 m2. La web del Catastro, en donde pone “Superficie” nos informa de la superficie construida más los elementos comunes y luego, más abajo, lo desglosa en “Vivienda”, que es la superficie incluida dentro de la línea exterior de los muros perimetrales (o sea, incluye los tabiques y si son paredes medianeras, sólo la mitad) y los “Elementos comunes” (porcentaje de escaleras, portales, cuartos de la luz…). Y nos informa también el año de construcción.

Superficie construida. Es el dato de la superficie con el perímetro de la vivienda. Esto significa que, en el caso de que compremos una casa con muros de dos metros de espesor, se suman a lo que se llama “superficie construida”, aunque a efectos de espacio no nos sirvan para nada. En la superficie construida, además de los tabiques, entran los conductos de ventilación o las bajadas de aguas. Si tenemos paredes medianeras con vecinos, sólo nos añadirán la mitad. En el caso de que haya espacios con altura inferior a 1,50 m (zonas abuhardilladas, huecos bajo escaleras, leñeras... ) no computan.
Superficie útil. Este es el dato que más nos interesa, porque es la superficie real de la que disponemos dentro de la casa, incluidos los armarios y despensas. En la medida de “superficie útil” no se incluyen los tabiques; es decir, que si compramos una vivienda antigua con muros de dos metros de espesor, no estarán incluidos. La superficie útil será sólo la tengamos para vivir.
Esta medida, que es la que realmente nos importa, normalmente, no figura en ningún sitio. Para conseguirla se puede pedir que un profesional (arquitecto) nos haga la medición exacta. O, más barato, hacer nosotros mismos un plano, según se explica a continuación.
Medidas caseras
Un arquitecto hará un plano de nuestra vivienda con exactitud: reflejará las paredes maestras, las conducciones de gas, luz, agua y calefacción, obtendrá la medida exacta de cada pared y cada recodo… Su trabajo puede ser muy útil en determinados casos, pero si necesitamos el plano para hacer pequeñas reformas, cambiar la decoración, vender o comprar una vivienda, también puede realizarlo un constructor, un perito, un delineante o, lo más barato, nosotros mismos.
El plano permite mostrar la distribución de una casa al posible comprador, y también resultará muy práctico a la hora de tratar con albañiles, electricistas, fontaneros… También en una mudanza será de gran utilidad para saber qué muebles encajarán en la nueva casa o para indicar a los tansportistas dónde queremos que coloquen cada elemento.
Si es un robo con violencia, deberá presentar la correspodiente denuncia y luego reclamar a su seguro. Según lo contratado, le pagarán por los objetos sustraidos, por la tramitación de nuevos documentos, incluso por el propio bolso o cartera en sí, pero sólo le abonarán una cantidad tope del dinero que llevara en efectivo, que pueden ser 100, 200, 300 € según la compañía. Algunas incluso abonan la extracción del cajero si hay un uso fraudulento de la tarjeta.
¿Qué necesitamos? Un cuaderno cuadriculado (mejor tamaño A3) o folios de papel milimetrado, lápiz, regla, borrador, calculadora y una cinta métrica, cuanto más larga mejor porque así las medidas serán más exactas.
Para dibujar la planta, vamos habitación por habitación midiendo el ancho y multiplicando por el largo: 4,20 metros de largo por 3,50 de ancho, nos da que esa habitación tiene 14,70 m².
A continuación hay que señalar la ubicación exacta de puertas y ventanas indicando, como en el ejemplo, el sentido en el que se abren, marcar dónde van los radiadores, enchufes e interruptores que no deseemos cambiar de sitio ni tapar.

En el caso de que un elemento sobresalga de una pared, una bajante de aguas o una chimenea, por ejemplo, hay que medir desde la primera pared hasta el elemento y anotar la medida, luego la anchura del elemento, después la medida desde el elemento hasta la otra pared y, finalmente, la distancia total de pared a pared por delante del elemento. La suma de las tres primeras mediciones debe ser igual a la última.

Para conocer la superficie de una habitación con forma de L, se divide en dos cuadrados, se mide cada uno por separado y luego se suma la superficie de ambos.

Si la habitación fuera un polígono irregular, con lados diagonales, se divide en un triángulo y un cuadrado o en los triángulos que haga falta, y se halla su superficie por separado. Por si no lo recordamos, el área de un triángulo es igual a base por altura partido por dos.

Al pasar estas medidas al papel cuadriculado o milimetrado debe utilizarse una escala, es decir, cada metro será un cuadradito o lo que se decida de forma convencional, pero respetando la misma escala siempre; no puede ser que aparezca más grande algo que en realidad sea más pequeño.
La suma de todas las superficies nos dará la superficie útil de nuestra vivienda.
¿Las terrazas entran o no?
El Catastro computa las terrazas y balcones al 50 por ciento; es decir, que si vendemos un ático de 40 metros cuadrados más otros 40 metros de terraza, las medidas que figuren en el catastro serán de 60 metros cuadrados (40 de la superficie construida de la vivienda más 20 de la mitad de la terraza).
Ahora bien, si la terraza estuviera cubierta, se añade su extensión al cien por cien; esto es, el ático del ejemplo anterior pasaría a tener en total 80 metros cuadrados según el Catastro. Para ser honestos y ahorrarnos visitas innecesarias, si queremos vender nuestra vivienda, deberíamos informar claramente: “Vendo ático de 40 metros más otros 40 metros de terraza”.
Trasteros y plazas de garaje
No se incluyen en la superficie de la vivienda. Si tenemos una casa de 120 metros, más un trastero de 12 metros, más una plaza de garaje, se inscriben en el Registro y se anuncian los tres elementos por separado.
El precio por metro cuadrado
Para poner en venta una casa, mucha gente consulta el precio por metro cuadrado en su zona y luego lo multiplica por los metros de su vivienda. Si, por ejemplo, tenemos una casa en Logroño, y sabemos que el precio por metro es de 2.025 euros, multiplicaremos este valor por su “superficie construida con elementos comunes”, que puede ser de 120 m2, aunque la superficie útil sea sólo de 90 m2. Así lo hacen los tasadores.
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